viernes, 27 de noviembre de 2009

MARIA (cuento)

El dia amanecio gris y amenazaba tormenta
a juzgar por las negras nubes que cubrian el cielo
el frio era gelido y pesaba en los cuerpos
materialmente forrados de abrigo.
Sin embargo,
como cada mañana, aquella niña
volvia a estar en la misma esquina
acurrucada, entre sus rodillas
y con una mano extendida mirando a Dios.
Parece como si no se hubiera movido en años
como petrificada.
Algun que otro transeunte,deposita una moneda
en su delgada y sucia manita
y un movimiento de labios apenas audible
deja escapar un "Dios se lo pague ,señor".
Me acerco y con voz cariñosa le pregunto
¿como estas aqui con este frio
y con la tormenta que va a caer?.
Sus ojos tristes me miran, y en su carita
de angel helado,se dibuja una sonrisa
que abre las grietas de sus labios cortados
y me responde "tenemos que comer señor"
solo eso.
Yo le digo,si te doy dinero,te iras a casa.
No puedo volver, hasta la tarde
ni yo, ni mis tres hermanos
en otras tantas esquinas.
Ven conmigo,le dije,te llevare a mi casa
tengo una hija como tu
jugaras con ella
y no pasaras frio.
Le puse mi chaqueta sobre los hombros
y como un perrito faldero me siguio,
una vez en casa,yo miraba su extrañeza
y asombro de todo lo que veia
!que bonito es todo señor¡
En ese momento, mi hija de seis años
aparecio entre nosotros y sonrio a la invitada
¡hola le dijo me llamo Laura!¿y tu?
Maria respondio,solo eso.
Mi esposa la aseo y peino
y le puso un vestido de nuestra hija
!como habia cambiado¡
!y que bonita era¡
luego con gran apetito,dio cuenta
de un suculento desayuno y despues
rotos los primeros hielos oiamos
a las niñas reir mientras jugaban
con las muñecas,que feliz se sentia.
Pero el sueño, acabo pronto
poco a poco se fue difuminando
mientras, lentamente
la pequeña gitanilla
moria en su esquina,tal como estaba
con su mano extendida mirando a Dios
acurrucada, entre sus rodillas
y con sus labios cortados.










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