
Vi nacer un manantial
a los pies de una montaña,
con sus aguas cristalinas
limpias como una mañana
Con ellas, sacie mi sed
y las aguas saltarinas
me dijeron ¡ven conmigo!
y ya veras lo que ves.
Les hice caso y las segui
vi los juncos que nacian
y me acorde de ti
de tu talle como tallo
de una rosa o un jazmin.
Vi adelfas florecidas
olorosas y rosadas
vi casonas y arboledas
por todo, desparramadas.
A medida que crecia
el rio en su larga marcha
vi que ya no sonreia
y vi como se enfangaba.
Todos, le daban de lado
nadie se le acercaba,
solo generosas iban
para regar la sembrada.
Vi como se fundian,
sus aguas encenagadas
con aguas de otros rios
aun mas contaminadas.
Y recuerdo aquella fuente
en la que mi sed, saciara
y me digo ¿que ha pasado?
con aquella pura agua.
Su tersura cristalina
se perdio en su larga marcha
pues arrojan sus basuras
muchas fabricas (malvadas).
Aquellas aguas saltarinas
ahora, caminan mansas
pues no las dejan correr
esa basura que arrastra.
Aguas empantanadas
espumosas y sin vida
que hasta los peces mueren
de tristeza, sin comida.
Acaba el rio su camino
infinito y tortuoso
y descarga en el mar
ese liquido apestoso
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